La historia del helado es muy antigua y más bien incierta… No existe un documento que cuente los orígenes precisos de esta delicia helada.

Ciertas leyendas afirman que este arte nos vino de China, ya que allá consumían jugos de frutos y tés helados. Por otro lado, los árabes también preparaban una mezcla de jarabe y de agua nieve que llamaban "sharbets". Quizás de donde nos venga la palabra sorbete.

 





Pero no fue hasta el siglo XIII que el helado se introdujo en Italia. Llegó a través de Marco Polo en respuesta a uno de sus numerosos viajes a Asia y Oriente Medio dónde habría saboreado estos placeres.

Al principio, los italianos amontonaban la nieve durante el invierno y la conservaban en almacenes subterráneos de 30 metros de profundidad durante el resto del año.

La primera finalidad fue como elemento conservador de alimentos. Éstos se depositaban en alfarerías dentro de los hoyos de nieve, de ahí a la mezcla del hielo con frutos, miel o vino…fue ya sólo un paso.

Al principio del siglo XVI, un italiano creó un aparato que permitía helar una mezcla, previamente agitada, de leche, huevos y azúcar así como un producto secreto.



Después, los procedimientos de fabricación mejoraron y se transmitieron de generación en generación dando origen a una variedad infinita de helados y sorbetes.

El arte del helado había despertado en Italia. Desde donde se extendió rápidamente al resto del mundo…